Empieza por el uso
Antes de elegir un material, piensa dónde estará la maceta, cuánto tendrás que moverla y cómo vas a regar. Revisa las medidas interiores y que exista una forma de evacuar el exceso de agua.
Concreto: presencia y textura
Una maceta de concreto aporta peso y una superficie mineral. Es una opción para composiciones que permanecerán en un mismo lugar. Protege el mueble de la humedad y consulta el acabado si estará expuesta al clima.
Barro: una superficie porosa
El barro sin esmaltar deja pasar humedad a través de sus paredes. La frecuencia de riego dependerá también de la planta, el sustrato y el ambiente. Las piezas esmaltadas se comportan de manera diferente.
Plástico: fácil de mover
Las macetas de plástico suelen ser ligeras y prácticas para trasladar plantas. Revisa la estabilidad de la pieza y los orificios de drenaje. Si la usas dentro de una maceta decorativa, evita que quede agua acumulada.
Confirma que la planta cabe
No uses solo el diámetro exterior. Compara la abertura, la profundidad útil y el espacio necesario para las raíces. En nuestras fichas encontrarás medidas exteriores y abertura interior de cada modelo.
Encuentra tu combinación
Cuatro tamaños, cinco texturas y una selección lista para cotizar.
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